lunes, 30 de enero de 2012

Pastel jamaicano de cassava, coco, calabaza y batata

Hace frío... Así que hay que buscar algo que nos alegre. Esta receta viene con ecos de calipso, tambores metálicos de Trinidad, brisas cálidas y mares de un azul imposible... Ya que no podemos estar allí, ¡disfrutemos aquí de esta riquísima receta!


INGREDIENTES

  • 220 gr de cassava, mandioca o yuca
  • 220 gr de coco
  • 300 gr de calabaza
  • 300 gr de batata
  • 2 cucharadas de pimienta recién molida
  • 4 cucharadas de canela molida
  • 30 gr de pasas sin pepitas
  • 50 cl de leche (en principio, ya verás luego por qué)
  • 150 gr de azúcar (blanca, morena o mezcla, a tu gusto)

PREPARACIÓN 
Como en el anuncio de hace unos años en la tele en el que decía que las cosas en el Caribe se hacen fácil y tranquilamente, esta receta es fiel a esta idea.
Pela los ingredientes para quitarles las cáscaras y rállalos. En un cuenco mezcla todos los elementos rallados, las pasas, la pimienta, la canela y el azúcar. Añade la leche poco a poco hasta que consigas una mezcla jugosa, pero en la que el líquido no sea muy evidente. Dependerá de lo jugosos que estén los productos. En este caso yo usé unos 40 cl, con esto fue suficiente.


 Reparte la mezcla en moldes de silicona o de flan.


Mételos al horno a 100º C unos 50 minutos. Verás que mientras se hornean sube a la superficie parte del líquido y, poco a poco, se va evaporando. Cuando ya no veas más líquido en superficie estará hecho (aproximadamente en unos 50 minutos).
Espera a que se enfríe completamente, lo que hará que el pastel gane en consistencia, aunque te va a quedar deliciosamente jugoso, meloso, dulce y con un ligerísimo toque picante de la pimienta. Jamaica directamente en tu paladar. Disfrútalo. 

lunes, 23 de enero de 2012

Carrilladas al vinagre de Módena

Este es un plato que funciona perfectamente tanto de plato principal como de pintxo o tapa. En cualquier caso, es delicioso y hace uso de una pieza de carne que no se usa frecuentemente: las carrilladas de cerdo. Por si os lo preguntáis, se trata de los mofletes del cerdo y os aseguro que es una carne absolutamente deliciosa que cuando se cocina se vuelve muy tierna, untuosa y melosa... ¡Lo dicho, toda una delicia!

INGREDIENTES

  • 850 gr de carrilladas de cerdo
  • 550 gr de cebollas
  • 10 cl de vinagre de Módena
  • 10 gr de azúcar (un par de cucharaditas)
  • Un poco de sal (al gusto)

PREPARACIÓN
Muy, muy fácil. Empezamos limpiando las carrilladas. Se pueden dejar tal cual, no tienen nada malo, pero esa "telilla" blanca forma parte del envoltorio natural del músculo y suele quedarse un poco más dura. Para quitarla, puedes introducir un cuchillo pequeño con cuidado entre la telilla y la carne e ir cortando o, usando un cuchillo cebollero desde una punta, ir tirando poco a poco de ella ir cortándola. En cualquier caso no te costará demasiado: al estar más firme que la carne el cuchillo no la cortará fácilmente y te permitirá retirarla.


Una vez las tengas limpias, córtalas en dados de 2 cm aproximadamente (también las puedes dejar enteras, según la preparación que necesites). Resérvalas.


Ahora, corta las cebollas en juliana y sofríelas en una olla con sal. 


Cuando pierdan la dureza pero sin que estén completamente hechas, añade las carrilladas y rehógalas un par de minutos. A continuación, agrega el azúcar y el vinagre. Remuévelo todo y cubre apenas con agua.


Este paso es importante:

  • Si la olla es a presión, ciérrala y cocínalo todo a fuego fuerte 15 minutos.
  • Si la olla es normal, cocínalo todo a fuego fuerte hasta que se evapore toda el agua. Vuelve a cubrirlas con agua. Déjala reducir de nuevo y vuelve a cubrirlas nuevamente.
En cualquiera de los dos casos, cuando la salsa haya reducido a la mitad, la carne quedará completamente tierna y sedosa: la podrás partir con el tenedor. Además quedará melosa y dulce. ¡Preséntala como quieras y disfruta de este plato de gala! (... y haz acopio de pan...)


Pintxo perfecto para media mañana.

martes, 3 de enero de 2012

Cordero asado con verduritas salteadas

Esta receta tiene aire navideño. Aún tenéis una última oportunidad de hacer un buen regalo en vuestras reuniones especiales a la familia y amigos. Lo mejor de todo es que lo podéis preparar con antelación y luego sólo calentarlo un poco, así tendréis más tiempo libre.


INGREDIENTES

  • Una paletilla de cordero (por persona)
  • Zanahorias
  • Calabacines
  • Chalotas
  • Ajos
  • Aceite, mantequilla, romero, sal y pimienta

PREPARACIÓN
Las cantidades son orientativas y dependerán de los gustos: si no te gustan las chalotas, puedes usar pimientos. Si te gusta más el calabacín que las zanahorias, pues echa más de uno que de las otras...

Para empezar, frota la paletilla de cordero con un poco de aceite, sal, romero y pimienta. Colócala en una fuente de horno u olla de barro y vierte un vaso de agua en el fondo.


A continuación, cubre la bandeja con papel de aluminio. Esto hará que se cocine mejor. Mételo al horno a 180º C durante 3 horas (merecerá la pena la espera, seguro).


Mientras tanto, pela y tornea las verduras. Tornear es redondear las verduras para darle un aspecto más vistoso en el plato. Para los calabacines usa un sacabolas (no te compliques la vida...)


Con las chalotas, la cosa es más fácil. Sólo hay que pelarlas.


Ahora, en una sartén calienta un poco de aceite y una cucharada de mantequilla para saltear las verduras. Al mezclar aceite y mantequilla evitarás que ésta se queme.


Salpimienta las verduras hasta que se doren un poco. Trata de hacerlo a las 2 horas y media de haber puesto el cordero, así harás coincidir la finalización de ambos.


Al finalizar el tiempo de horneado, el cordero estará muy, muy tierno y el hueso se separará solito de la carne (así de tierno). Deshaz la carne y sírvela con las verduritas.


Y así de fácil podrás compartir un plato espectacular en estas fechas. ¡Anda, pídeles una paletilla a los Reyes Magos y date un homenaje!

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cuando comer no es un placer...

La mayoría de las personas pueden comer una gran variedad de alimentos sin problemas. En una alimentación sana y equilibrada se han de tomar cereales, frutas y verduras, lácteos, aceite de oliva, proteínas animales y, ocasionalmente, azúcares y grasas.


El problema viene cuando lo que comes no te sienta bien (intolerancia o alergia alimentaria), pudiendo ir la reacción adversa desde pequeñas erupciones hasta reacciones alérgicas graves.

La alergia alimentaria afecta tan sólo de un 2% en la población adulta, mientras que en la población infantil, la incidencia es superior al 3-7%.

La alergia a la proteína de la leche de vaca es más común en bebés y niños, especialmente cuando hay antecedentes familiares de alergia, aunque incidencia disminuye con la edad. Los síntomas más comunes son los vómitos y la diarrea, aunque las reacciones adversas pueden variar de una persona a otra. Afortunadamente, las reacciones a la proteína de la leche vaca generalmente remiten pronto y la incidencia en niños de más edad y en adultos es mucho menor.

Ciertos procesamientos desnaturalizan algunas de las proteínas lácteas, reduciendo su alergenicidad. Por este motivo, algunas personas sensibles a la leche pueden tolerar productos con leche esterilizada o evaporada, pero no la leche pasteurizada. En los productos fermentados, como el yogur, y en los quesos, la estructura de las proteínas lácteas no cambia mucho y por ello, conservan su alergenicidad.


Otros alimentos que están más o menos asociados con las reacciones alérgicas son las frutas, las legumbres (incluida la soja), los huevos, los crustáceos (cangrejo, langosta, cigala y langostino), el pescado y las verduras, las semillas de sésamo, de girasol, de algodón, de amapola y la semilla de mostaza. Las técnicas de procesamiento más modernas, como los tratamientos de alta presión para alimentos, la fermentación y los tratamientos enzimáticos, pueden ayudar a reducir la alergenicidad de algunas proteínas alimenticias. También se pueden eliminar los alérgenos de los aceites mediante el refinado. Algunos de los problemas sin resolver en cuanto a alergias alimentarias están relacionados con la presencia en pequeñas cantidades de un determinado alérgeno en alimentos procesados o en platos consumidos fuera de casa.

La intolerancia alimentaria puede tener síntomas similares a los de una alergia (entre ellos náuseas, diarrea y dolor abdominal), sin embargo el sistema inmunológico no interviene en las reacciones que se producen de la misma manera. La intolerancia alimentaria se da cuando el cuerpo no puede digerir correctamente un alimento o uno de sus componentes. Mientras que las personas que tienen realmente alergias alimentarias necesitan generalmente eliminar el alimento causante de su dieta, las personas que sufren una intolerancia pueden consumir pequeñas cantidades del alimento o del componente alimenticio, sin que se den síntomas, excepto en el caso de personas que sean sensibles al gluten o al sulfito.

Las dos causas más comunes de las intolerancias alimentarias son la lactosa y el gluten.

La intolerancia al gluten es un trastorno intestinal que se da cuando el cuerpo no puede tolerar el gluten (una proteína que se encuentra en el trigo, el centeno, la cebada y las avenas, aunque existe controversia con respecto al papel de estas últimas y actualmente es objeto de investigación) Esta afección se da entre 1 de cada 350 personas y una de cada 1000 en la población europea, y se denomina a veces enfermedad celíaca o enteropatía por gluten.


La enfermedad celíaca es una intolerancia permanente que se puede diagnosticar a cualquier edad. Si el enfermo consume alimentos que contienen gluten, la mucosa del intestino delgado queda dañada, y tiene menos capacidad para absorber nutrientes esenciales como las grasas, las proteínas, los carbohidratos, los minerales y las vitaminas. Entre sus síntomas destacan la diarrea, la pérdida de peso, la fatiga, la irritabilidad y el dolor abdominal. En los niños, se pueden dar síntomas de desnutrición, entre ellos problemas de crecimiento. Actualmente, la única forma de ayudar a los pacientes celiacos es proporcionarles una dieta sin gluten. Normalmente se pueden conseguir listas de alimentos sin gluten en los centros locales de información dietética y en las asociaciones de apoyo relacionadas con enfermedad celiaca. Cuando se elimina el gluten de la dieta, el intestino se regenera gradualmente, y desaparecen los síntomas.

Muchas grandes superficies están empezando a incorporar alimentos sin gluten, aunque aún queda un gran camino para identificar en los productos comprados el resto de elementos alérgenos de mayor incidencia.


Fuentes:

FACE. Federación de Asociaciones de Celíacos de España

http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/alergias%202.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Intolerancia_a_los_alimentos

http://es.wikipedia.org/wiki/Alergia_a_alimentos

sábado, 3 de diciembre de 2011

Pintxos de huevos de codorniz

En una dieta equilibrada y si no se tienen problemas de salud, se debería poder consumir huevos sin problemas sin preocuparse demasiado por el colesterol.
Por eso y porque es muy nuestro el concepto de tapa o pintxo, os traigo tres propuestas para acompañar la cerveza, vinito o refresco:
  • Huevo poché con caviar de tomate y aceite de oliva.
  • Huevo frito con ajitos y jamón serrano.
  • Huevo revueltos con salsa inglesa y mostaza negra.

INGREDIENTES
  • 3 bollitos exprés (la receta la tienes aquí)
  • 3 huevos de codorniz
  • Un tomate
  • Salsa inglesa HP
  • Aceite de oliva
  • Cebollino
  • Ajo seco picado (o ajo natural)
  • Jamón serrano picado
  • Semillas de mostaza negra


PREPARACIÓN

Comienza preparando los huevos poché. La forma original de cocer estos huevos en agua caliente (no hirviendo) con vinagre, que hace que la proteína del huevo se recoja y esferifique, aunque hay que tener maña y experiencia. Yo utilizo una técnica distinta. Coloca en un cuenco un poco de film transparente con un poco de aceite. Coloca un huevo en él, añade un poco de sal y cierra el paquetito con un cierre de paquete, clip o pinza (saca el manitas que llevas dentro).



Ya que te pones, cuece unos cuantos, que al final siempre te piden repetir... Por el sobrante del paquete, inserta una brocheta y colócalos en un cazo con agua caliente al fuego. Intenta que no hierva. En 8 minutos estarán listos. Apártalos del fuego y déjalos en el agua hasta que los necesites.


Ahora, prepara el caviar de tomate. No es nada raro, sólo las semillas con su gelatina natural. Tendrás que tener cuidado para sacarlos sin romper. Resérvalas.


En una sartén, fríe un huevo con una cucharadita de aceite y resérvalo también.


Lo último que tienes que preparar es el huevo revuelto. No hay demasiada ciencia: en una sartén, rompe un huevo con un poco de sal y unas gotitas de leche. No los hagas demasiado para que queden cremosos. ¡Ya estamos listos para ensamblar!


Toma los bollitos y córtales la tapa intentando que quede una forma de "cuenco".


Para el primer pintxo, echa un poco de aceite en el hoyo. Abre un paquetito de huevo poché y, con una cucharilla, recoge el huevo y deposítalo en el hueco. Acompáñalo con el caviar de tomate y decóralo con un poco de cebollino. ¡Listo el uno!


Para el segundo, vierte también un poco de aceite en el hueco, coloca encima el huevo frito y acompáñalo con un poco de ajo crujiente picado y jamón serrano. ¡Listo el dos!


En el tercero, pon una cucharada de salsa inglesa y extiéndela bien. Ahora incorpora el huevo revuelto, las semillas de mostaza negra y un poco de cebollino, ¿por qué no? ¡Listo el tres!


Ahora sólo tienes que presentarlos juntitos y dejarás a tus invitados con la boca abierta. ¡Espero que os gusten!

lunes, 28 de noviembre de 2011

Bollitos exprés

¿Que te has quedado sin pan? Que nunca se diga que no sabes cómo hacerlo: un poco de harina, levadura, aceite, agua y sal. Esta receta os permitirá hacer bollitos de pan o una magnífica masa de pizza en menos que canta un gallo para una cena especial, una comida familiar, un cumpleaños... ¡Deja boquiabiertos a tus invitados!


INGREDIENTES
  • 200 gr de harina
  • 13 cl de agua
  • 7 gr de levadura de panadería
  • 1 cucharadita de sal (a tu gusto)
  • 1 cucharada de aceite
  • Semillas de sésamo para decorar (o trocitos de cebolla, ajo seco, orégano, romero...)

PREPARACIÓN
Esta receta se puede realizar a mano, amasando al estilo tradicional, pero si tienes una picadora de carne (oh sorpresa, sirve para algo más que para picar...) lo harás en un 10 segundos. Reúne todos los ingredientes en la picadora y ponla en marcha.


Verás que la harina empieza a mezclarse con los ingredientes, primero como pequeñas migas y luego éstas se van uniendo en una bola cada vez más grande. Finalmente, se hará todo una única bola de masa sedosa que estará ligeramente húmeda, pero si la trabajas un segundo verás que no se pega nada.


Es este punto puedes usar la masa para lo que quieras: extenderla para hacer la base de una pizza, forrar con ella un molde para hacer un pastel, hacer bollitos o una pieza un poco más grande. En este caso, parte la masa en tres trozos en forma de bola y aplástalos ligeramente. Humedécelos ligeramente con agua y añade semillas de sésamo para que se queden pegadas.



Ponlos en una bandeja con un poco de papel vegetal de cocina. Hornéalos a 150º C durante 7 - 10 minutos.


¡Listos para comer! ¡Que los disfrutéis!