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martes, 25 de junio de 2013

Curso de sushi-sashimi con Esteban Murata

El pasado sábado 22 tuve la tremenda suerte de poder asistir al curso de sushi-sashimi que Esteban Murata impartió en Casa Joven (C/ López de Hoyos, 69. http://www.casajovenweb.com/).
Para el que no lo sepa, Esteban Murata es chef del prestigioso restaurante Kabuki Wellington (referenciado como el mejor restaurante de cocina fusión japonesa de Madrid).


He de decir que, aunque soy un apasionado de la comida japonesa (algún pinito como el kamaboko imo), nunca me había arrancado ni con el sushi ni con el sashimi y el curso se me antojaba fascinante.

lunes, 21 de mayo de 2012

Ensalada templada de conejo en escabeche

Esta entrada es completísima: técnicas básicas de cocina (escabeche, blanqueado), plato sencillo, económico, bajo en calorías para cuidar la operación bikini... ¿¡Pero qué más queréis!? :-)
Pues venga, manos a la obra...


INGREDIENTES (para 2 personas)
  • Un conejo (los que venden en las carnicerías suelen ser todos del mismo tamaño y peso. Pídele al carnicero que te lo corte en trozos grandes)
  • 2 puerros
  • 2 zanahorias
  • 25 cl de vino blanco
  • 25 cl de vinagre de vino blanco
  • 3 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 12 granos de pimienta
  • 2 clavos
  • Aceite y sal
(Y para la ensalada)
  • 2 manojos de espárragos verdes gruesos
  • 3 zanahorias
  • Tomatitos cherry para decorar
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon
  • Aceite

PREPARACIÓN
Prepara los ingredientes para el escabeche. Limpia muy bien los puerros y córtalos en "dados" medianos. Las zanahorias en rodajas. Filetea los ajos y resérvalo todo.
Sala el conejo y, en una cacerola dóralo con un poco de aceite. Cuando esté, resérvalo también. 


En el mismo aceite, dora los ajos y pocha el resto de las verduras a fuego medio unos 10 minutos con un poco de sal.


Incorpora el laurel, la pimienta, los clavos, el conejo, el vino blanco y el vinagre. Cuando hierva, cubre la carne con agua y déjalo cocer a fuego suave 45 minutos.


NOTA: Cuando la carne se haya cocinado, déjala enfriar sumergida en el líquido de cocción. Una vez fría, todo el conjunto se puede conservar en el frigorífico y aguanta perfectamente entre 2 y 3 meses. Esto es escabechar.

Para nuestra receta, toma las tajadas con más carne y deshuésalas. Resérvala.


Y ya sólo falta la ensalada. Pon a cocer un litro de agua con un poco de sal (ahora verás para qué). Lava los espárragos, corta la parte de la raíz (un cuarto del espárrago más o menos) y, con un pelador, córtalos en tiras muy finas.


 Para que conserven el verdor, vamos a blanquearlos. Blanquear es cocerlos brevemente (medio minuto) en agua con sal. Pasado este tiempo, sumérgelos en agua fría para cortar la cocción y así quedarán verdes, semicocidos. Escúrreles el agua y resérvalos.


Mezcla la mostaza, la miel y un poco de aceite para crear el aliño de la ensalada.
Pela las zanahorias y córtalas con el pelador igual de los espárragos. Prepara la ensalada de espárragos y zanahorias y agrega un poco de aliño. Remueve con cuidado y sirve en un plato. Corta algunos tomates por la mitad para decorar. Pon algunos trozos de carne aquí y allá y añade un poco más de aliño si quieres. Ya está listo para comer y disfrutar. 

lunes, 26 de marzo de 2012

Stevia

Gracias a Kena, la propietaria de la floristería de mi barrio la cual me provee de todas las plantas aromáticas, he descubierto esta planta, cuanto menos, curiosa.
Esta planta de origen centro y suramericano y de regiones subtropicales, aunque está emparentada con el girasol, tiene la asombrosa cualidad de que sus hojas, al masticarse, saben dulce. Como lo oyes: dulces como el azúcar (y sin sus inconvenientes, claro). Algunas variedades pueden ser 300 veces más dulces que el propio azúcar.



Se han realizando investigaciones que han demostrado posibles beneficios en el tratamiento de la obesidad y la hipertensión arterial porque el consumo de los extractos de sus plantas tiene un efecto insignificante sobre los porcentajes de glucosa en la sangre, lo que también hace atractivos a estos para usos no medicinales como edulcorantes naturales.

Sin embargo, algunos países como Estados Unidos han restringido su disponibilidad y uso en alimentación.

Se utiliza desde la antigüedad por muchos pueblos de Sudamérica, principalmente en Paraguay, Bolivia y Argentina. ¡Cuanto tenemos que aprender de las antiguas culturas!

Enlaces de interés:

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cuando comer no es un placer...

La mayoría de las personas pueden comer una gran variedad de alimentos sin problemas. En una alimentación sana y equilibrada se han de tomar cereales, frutas y verduras, lácteos, aceite de oliva, proteínas animales y, ocasionalmente, azúcares y grasas.


El problema viene cuando lo que comes no te sienta bien (intolerancia o alergia alimentaria), pudiendo ir la reacción adversa desde pequeñas erupciones hasta reacciones alérgicas graves.

La alergia alimentaria afecta tan sólo de un 2% en la población adulta, mientras que en la población infantil, la incidencia es superior al 3-7%.

La alergia a la proteína de la leche de vaca es más común en bebés y niños, especialmente cuando hay antecedentes familiares de alergia, aunque incidencia disminuye con la edad. Los síntomas más comunes son los vómitos y la diarrea, aunque las reacciones adversas pueden variar de una persona a otra. Afortunadamente, las reacciones a la proteína de la leche vaca generalmente remiten pronto y la incidencia en niños de más edad y en adultos es mucho menor.

Ciertos procesamientos desnaturalizan algunas de las proteínas lácteas, reduciendo su alergenicidad. Por este motivo, algunas personas sensibles a la leche pueden tolerar productos con leche esterilizada o evaporada, pero no la leche pasteurizada. En los productos fermentados, como el yogur, y en los quesos, la estructura de las proteínas lácteas no cambia mucho y por ello, conservan su alergenicidad.


Otros alimentos que están más o menos asociados con las reacciones alérgicas son las frutas, las legumbres (incluida la soja), los huevos, los crustáceos (cangrejo, langosta, cigala y langostino), el pescado y las verduras, las semillas de sésamo, de girasol, de algodón, de amapola y la semilla de mostaza. Las técnicas de procesamiento más modernas, como los tratamientos de alta presión para alimentos, la fermentación y los tratamientos enzimáticos, pueden ayudar a reducir la alergenicidad de algunas proteínas alimenticias. También se pueden eliminar los alérgenos de los aceites mediante el refinado. Algunos de los problemas sin resolver en cuanto a alergias alimentarias están relacionados con la presencia en pequeñas cantidades de un determinado alérgeno en alimentos procesados o en platos consumidos fuera de casa.

La intolerancia alimentaria puede tener síntomas similares a los de una alergia (entre ellos náuseas, diarrea y dolor abdominal), sin embargo el sistema inmunológico no interviene en las reacciones que se producen de la misma manera. La intolerancia alimentaria se da cuando el cuerpo no puede digerir correctamente un alimento o uno de sus componentes. Mientras que las personas que tienen realmente alergias alimentarias necesitan generalmente eliminar el alimento causante de su dieta, las personas que sufren una intolerancia pueden consumir pequeñas cantidades del alimento o del componente alimenticio, sin que se den síntomas, excepto en el caso de personas que sean sensibles al gluten o al sulfito.

Las dos causas más comunes de las intolerancias alimentarias son la lactosa y el gluten.

La intolerancia al gluten es un trastorno intestinal que se da cuando el cuerpo no puede tolerar el gluten (una proteína que se encuentra en el trigo, el centeno, la cebada y las avenas, aunque existe controversia con respecto al papel de estas últimas y actualmente es objeto de investigación) Esta afección se da entre 1 de cada 350 personas y una de cada 1000 en la población europea, y se denomina a veces enfermedad celíaca o enteropatía por gluten.


La enfermedad celíaca es una intolerancia permanente que se puede diagnosticar a cualquier edad. Si el enfermo consume alimentos que contienen gluten, la mucosa del intestino delgado queda dañada, y tiene menos capacidad para absorber nutrientes esenciales como las grasas, las proteínas, los carbohidratos, los minerales y las vitaminas. Entre sus síntomas destacan la diarrea, la pérdida de peso, la fatiga, la irritabilidad y el dolor abdominal. En los niños, se pueden dar síntomas de desnutrición, entre ellos problemas de crecimiento. Actualmente, la única forma de ayudar a los pacientes celiacos es proporcionarles una dieta sin gluten. Normalmente se pueden conseguir listas de alimentos sin gluten en los centros locales de información dietética y en las asociaciones de apoyo relacionadas con enfermedad celiaca. Cuando se elimina el gluten de la dieta, el intestino se regenera gradualmente, y desaparecen los síntomas.

Muchas grandes superficies están empezando a incorporar alimentos sin gluten, aunque aún queda un gran camino para identificar en los productos comprados el resto de elementos alérgenos de mayor incidencia.


Fuentes:

FACE. Federación de Asociaciones de Celíacos de España

http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/alergias%202.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Intolerancia_a_los_alimentos

http://es.wikipedia.org/wiki/Alergia_a_alimentos